El cine de temática gay es un género que España se ha tocado en varios ocasiones con mejor o peor fortuna y “A escondidas“, el nuevo film de Mikel Rueda que se estrena entre nosotros el viernes 10 de octubre, podría encajar en este grupo, si bien el film no se centra exclusivamente en eso. Podrá verse como un prejuicio, pero este film pretende alejarse cuanto mas lejos mejor de cualquier relación homoerótica que se precie…y en ese sentido, es un acierto que lo que su director nos quiera transmitir es el amor amistoso, sin fronteras de ningún tipo (incluso sociales como el racismo), que sienten dos personas del mismo sexo. Puede que muchos la vean como una relación gay, pero el director prefiere alejarse de ese prototipo y narrar una historia de amor y amistad plena entre dos adolescentes. Conseguirlo o no, depende de los ojos del espectador que la vea.

La acción se sitúa en Bilbao, donde Ibrahim (Adil Koukouh), un adolescente marroquí de 16 años, camina solo por una carretera haciendo autostop en las afueras de la ciudad ¿Los motivos? Será expulsado del país en un par de días. Mientras tanto, el film, que da saltos en el tiempo, no cuenta también la vida de Rafa (German Alcarazu) otro adolescente que se siente presionado por sus amigos al intentar cortejar a una compañera de clase. Sin dar muchas mas explicaciones, estos dos jóvenes se empiezan a conocer y a trabar una amistad casi inseparable que puede poner en jaque los prejuicios de los que rodean a Ibrahim como por los compañeros de Rafa.

Sinceramente, y no os engañaré, no terminé de conectar con el film ¿Razones? Principalmente debido a una presentación de personajes que, si bien se agradece por su riesgo en el montaje, resulta confusa. El inicio de amistad entre los dos protagonistas se siente poco creíble, principalmente porque el espectador no se ubica temporalmente y sobre todo porque, salvo un par de miradas, no entendemos la razón de esta amistad, mas allá del amor a primera vista como quien dice. Cierto que a medida que el film avanza, uno siente esa relación, pero las razones por las que se ha llegado hasta ahí, resultan casi invisibles. Además, no entendí el hecho de estos saltos temporales cuando carecen de todo dramatismo, pues una vez realizada la presentación, se olvidan de este tipo de formato…mi conclusión, y siento ser duro, es que estaban tan poco convencidos de su inicio que decidieron hacer saltos temporales para hacer del relato mas interesante. A mi, desde luego, no me convenció ni dramáticamente ni para situarme en la historia.

Una historia que además no cuenta nada nuevo bajo el sol: la relación imposible de amistad-amor entre dos jóvenes. Los padres de Rafa se quedan aparte en la historia (y eso, que al padre nos lo presentan como a un racista para luego sacarlo en una escena nimia), siendo los amigos de este, el mayor apoyo de esta historia (especialmente la relación con su amigo, una de las partes mas emotivas de la historia); y lo mismo podría decir de Ibrahim, pues su entorno parece no interesar siquiera a sus creadores. El único interés puesto por su director es en la relación entre los dos jóvenes y, es cierto, consigue resultar eficaz y emotiva, gracias al uso de silencios, miradas y gestos que saca de los actores. Eso si, he de decir que uno termina un poco hastiado de los momentos musicales del film, que aun siendo efectivos (no me cabe duda), resultan cansinas por el abuso de ellos.

Interpretativamente, todos están correctos, aunque se nota la veteranía de actores como el tristemente fallecido álex Angulo (en un papel secundario muy agradecido…por cierto, a él está dedicado el film) y la excelente Ana Wagener en papeles secundarios que, así de simple, lo clavan. Sus actores protagonistas están sorprendentemente bien, especialmente un Germán Alcarazu muy acertado y soportando el peso dramático de su compañero, algo mas limitado, pero también muy efectivo. La química entre ambos se ve en pantalla y mantienen perfectamente los silencios incómodos, y unas miradas que dicen mas que mil palabras, y ahí reside el mayor acierto del film sin duda. Me gustaría destacar también al mejor amigo de Rafa, que está estupendo y que alcanza momentos muy emotivos (la última conversación entre el y Rafa).

Resumiendo, podría decir que “A Escondidas” es un film algo irregular, pues la química entre los dos protagonistas se ven en pantalla a la perfección, pero ha sido su manera de contar esta historia (además de un guión que no aprovecha del todo las situaciones y los personajes que tiene) lo que no termina de convencer, pues dramáticamente carece de garra. Desaprovechada hasta cierto punto, es una cinta que se deja ver, aunque no esperes que te cuenten nada nuevo.

Nota El Blog de Cine Español: 4,5.

Manu Monteagudo

RedaccionCríticasA escondidas,Críticas,Mikel Rueda
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