‘Loreak’ (Flores), de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga llegaba con la aureola de ser la primera película en euskera que concurre a la competición de San Sebastián.
Antes de mi valoración, quiero apuntar que la película fue recibida con buenos comentarios en general y aplausos (aunque eso no es indicativo: aquí se aplaude todo). Hubo mucha gente que se reconoció en ella, aunque no fue mi caso.

Me resulta complejo describir lo que sucede con este filme. Es una obra voluntariosa y digna, muy pensada y con un gran trabajo detrás. Pero todo ello se ve lastrado bajo un arquetipo estético y cinematográfico un tanto pasado, abundando los planos pausados de gran impacto que a menudo sugieren un carácter trasladado del mundo de la publicidad. Pese a ello, es innegable el logro artístico en varios momentos.

En ningún momento logré conectar emocionalmente con la película, resultándome fría, distanciada y pretenciosa. Alargada forzosamente porque la historia no da para tanto.

Loreak es un intento de hablar sobre temas diferentes en el cine de fuerte carácter vasco, con su soledad, su rudeza, su sufrimiento y contención; pero todavía queda mucho camino por recorrer.

JUAN A.

Óscar TACríticasFestivalesFestival de San Sebastián,Loreak (Flores)
'Loreak' (Flores), de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga llegaba con la aureola de ser la primera película en euskera que concurre a la competición de San Sebastián. Antes de mi valoración, quiero apuntar que la película fue recibida con buenos comentarios en general y aplausos (aunque eso no es...