negociador Rodeada de expectación llegaba lo último de Borja Cobeaga.

El morbo de la platea al tratar un tema tabú desde el humor y tratándose de un realizador que este año ha registrado su impronta en la historia del cine español se mascaba durante toda la proyección.

La recepción de Negociador, trabajo donde Borja Cobeaga demuestra más talante -y talento- que en sus anteriores trabajos fue positiva, con muchos aplausos y en general desconcierto del bueno entre los asistentes. Las carcajadas son una constante en esta comedia que sin embargo -y como nota diferencial respecto al cine de Cobeaga- se desmarca del gag gratuito. Reír es casi inevitable ante un aluvión de sátiras y situaciones delirantes. Hay inteligencia en los diálogos entorno a la creación de un gran personaje interpretado excelentemente por Ramón Barea.

El tema a tratar es suficientemente delicado y habrá quien pueda cuestionar lo que en realidad es una habilidad innata para dejar inmaculada la sensibilidad social, esperando tal vez mayor irreverencia (Four Lyons sería un referente). Sin embargo, creo que la intención de Cobeaga no era levantar ampollas. El director huye premeditadamente de la provocación, pero sí deja paso a la reflexión y en ese sentido la película se disfruta de principio a fin.

JUAN A.

Óscar TACríticasFestivalesBorja Cobeaga,Festival de San Sebastián,Negociador
Rodeada de expectación llegaba lo último de Borja Cobeaga. El morbo de la platea al tratar un tema tabú desde el humor y tratándose de un realizador que este año ha registrado su impronta en la historia del cine español se mascaba durante toda la proyección. La recepción de Negociador, trabajo...