La que debería ser considerada como la película más exitosa de la historia del cine español -al menos en cuanto a recaudación de taquilla- se está convirtiendo en los últimos tiempos en una de las películas más odiadas de nuestro cine entre usuarios cinéfilos.

Meses después de hacer historia, Ocho apellidos vascos está envuelta en una corriente de descrédito que percibimos tanto en comentarios en este blog, como en el mundillo cinéfilo en general de Internet. Raro es encontrar una página o red donde los usuarios emitan una valoración positiva de la comedia dirigida por Emilio Martínez-Lázaro.

Es como si se tratara de algo mal visto. Algo vergonzante que pone en duda nuestro nivel cinéfilo y que es directamente incompatible con ser culto. Incluso conozco el caso de alguien que en su momento alabó la película y que hoy la machaca sin piedad.

¿Por qué ‘Ocho apellidos vascos’ se ha convertido en la película a denostar en los últimos tiempos? ¿El recuerdo de la película se diluye con el tiempo o se trata de un caso de clasismo cinéfilo?

Algo recurrente en distintas reseñas y comentarios es la frase del tipo: “pues yo apenas me he reído”. Como si hubiese la necesidad de demostrar que el humor de uno es de un nivel superior.

En un país donde el éxito suele crear rechazo, la otra gran frase es: “no entiendo cómo pudo gustar a tanta gente”.
En cierto modo nadie lo entiende. Ni su propia productora. Simplemente creo que tal desconcierto es motivo de alegría, no de reproche.

Los productores de Pretty Woman no tenían la menor fe en esa película simplona y sin pretensiones. Ocho apellidos vascos tiene algo de esa magia intangible de la comedia que catapultó a Julia Roberts.

Tengo la sensación de que cuando pasen los años, la película se seguirá reponiendo en televisión y seguirá hipnotizando al espectador por motivos inexplicables.

Pese a que parece ser que no está bien visto defender a Ocho apellidos vascos, desde El Blog de Cine Español sí queremos reconocer las virtudes de esta película tan necesaria y llena de contrastes. Con un modesto presupuesto y más de 57 millones de euros recaudados. Una película pequeña e inmensa. Creada con honestidad; con la única pretensión de agradar al espectador (¿cuántas veces se ha dicho que el cine español no piensa en lo que quiere el público?) agarrándose a la arma más poderosa: el humor.

Un humor con la dosis exacta de irreverencia para desconcertar al gran público sin llegar a disgustarlo en ningún momento. A algunos nos hubiese gustado “más sangre”, pero volvemos al punto anterior: ¿hubiese sido apta para tanta gente en ese caso?
De igual modo se ha criticado la mirada impersonal de Martínez-Lázaro. Efectivamente, no estamos ante un trabajo autoral y artísticamente portentoso. Pero sí es un trabajo al servicio del espectador y muy especialmente del actor. Por cierto, las interpretaciones serían otro apartado incuestionable.

Y tú, ¿reconoces que te has reído con Ocho apellidos vascos?

Óscar TACuriosidadesOcho apellidos vascos
La que debería ser considerada como la película más exitosa de la historia del cine español -al menos en cuanto a recaudación de taquilla- se está convirtiendo en los últimos tiempos en una de las películas más odiadas de nuestro cine entre usuarios cinéfilos. Meses después de hacer historia, Ocho apellidos...