Daniel Monzón, desde sus inicios, siempre ha sido un nombre a tener en cuenta en el cine español. Desde su primera película, “El Corazón del Guerrero”, ofreció una manera de hacer cine en este país con posibilidades de ser comercial sin renunciar a un estilo propio. Puede que a muchos espectadores y críticos este film no les dijera mucho, pero recuerdo en su visionado, un entusiasmo por lo que estaba contando que me contagió (a pesar de que pudiera estar plagado de errores). Su segunda película, “El robo mas grande jamás contado” se adentraba en el género de la comedia, y, otra vez, en mi caso, me pasó lo mismo…el entusiasmo que ponía su director tras las cámaras contagiaba al espectador en un divertimento sin parangón. Puede que estas dos cintas no fueran perfectas, pero la pasión y el encanto, como si de un niño se tratara, de lo que Daniel Monzón estaba contando eran envidiables. A partir de aquí, es como si el mismo director hubiera perfilado su estilo, primero con “La Caja Kovak”, film de suspense donde realizaba un trabajo de puesta en escena maravilloso homenajeando a los maestros (a pesar de contar con un guión al que le faltaba mas garra), y después, con “Celda 211”, sin duda, su mayor éxito comercial y de aceptación crítica y popular, que era un entretenimiento de primera categoría donde todo rayaba un nivel excelente (a pesar de algún momento forzado de su guión). Por eso, con su nueva película, “El Niño“, se ha creado cierta expectación por ver si ha conseguido un éxito similar al de su anterior película con un tema tan interesante como el del narcotráfico en Gibraltar ¿Mi respuesta? Lamentablemente, no

La sinopsis oficial dice así: Gibraltar, la frontera sur de Europa. Dos continentes, tres países, catorce kilómetros. Un lugar perfecto, el Estrecho, para alcanzar la gloria desafiando al mar y al viento. Riesgo, adrenalina, dinero y éxito al alcance de cualquiera capaz de atravesar la distancia que separa Europa de África en una lancha cargada de hachís sorteando el acecho de patrulleras y helicópteros de la policía. El Niño (Jesús Castro) y El Compi (Jesús Carrozas) no tienen miedo, quieren iniciarse en el mundo del narcotráfico, montar su propio negocio. Para ellos es casi un juego, a fin de cuentas se han criado en la cultura del contrabando. Jesús (Luis Tosar) y Eva (Barbara Lennie), agentes de policía, llevan años tratando de demostrar que la ruta del hachís es ahora uno de los principales coladeros de la cocaína en Europa. Para ellos el asunto no tiene nada de divertido. Su objetivo es El Inglés (Ian Mcshane, presencia casi anecdótica), el hombre que mueve los hilos desde Gibraltar, su inexpugnable base de operaciones. El destino hará que los caminos de estos personajes a ambos lados de la ley terminen por cruzarse en un punto de no retorno en el que descubrirán que el enfrentamiento de sus respectivos mundos es mucho más complejo, ambiguo y peligroso de lo que jamás hubieran pensado.

Al finalizar el pase de prensa de “El Niño”, Daniel Monzón nos contaba con un entusiasmo encantador en la rueda de prenda, que “las escenas de acción no contienen ni un solo efecto digital, que todo lo que se ve es real”…y se nota, vaya si se nota. Como él mismo decía, “la acción física te hace sentir la situación de los personajes mas que un efecto digital” y, desde luego, es una de las mayores ventajas de El Niño. Las escenas de acción están manejadas con un pulso maestro donde se nota la fisicidad de todas ellas, algo que en el panorama cinematográfico de hoy en día, se agradece, y mucho. Poseen nervio y ritmo.

Curiosamente, es en la trama policial conde Daniel Monzón se siente muchísimo mas cómodo con la historia que nos quiere contar. Como si de Michael Mann y Paul Greengrass se tratara, el director maneja el tono de esta parte con una precisión rítmica digna de todo elogio: desde el suspense marcado por la persecución inicial (de un montaje soberbio), la trama nos atrapa y nos envuelve en la persecución de estos policías a un capo de la mafia con todas las consecuencias que eso les puede acarrear. Y funciona en todas sus vertientes, sin que el interés por esta parte de la historia decaiga ni un solo instante: posee todos los elementos (suspense, acción, comedia y drama) y en cada uno de ellos cumple de forma excelente gracias a un guión que en esta parte resulta muy completo (y no desvela mucho del pasado de los personajes, lo cual los hace mucho mas interesantes). Parte de culpa la tienen sus actores, pues todos y cada uno de ellos están fantásticos: Luis Tosar destaca por su sobriedad (la relación con sus compañeros se ve desde el primer instante); Eduard Fernández esta impecable (su presentación es un derroche de carisma arrollador); Bárbara Lennie está estupenda como Eva (mantiene una química con Tosar envidiable) y Sergi López, aun sin lucirse, está mas que correcto.

¿Cual es entonces el problema? Pues, precisamente, la historia de “El Niño”. No es que toda esta historia sea innecesaria (no lo es, en absoluto), pero tras una premisa que podría haber dado mucho mas de sí, sus creadores prefieren centrarse en una historia de amor digna de “A 3 metros sobre el cielo” que, además de que resulta ñoña y aburrida…no aporta casi nada a la historia, y os aseguro que sus escenas se hacen eternas. Ese, es su principal de los problemas, pero también he de decir que, en toda esta trama…poco mas allá de su premisa tiene que contar, quedándose estancada a mitad de la película sin que exista un avance o un progreso y, sobre todo…la falta de problemas que se encuentran por el camino. Salvo en su clímax final, el film transcurre, durante 40 minutos aproximadamente, sin que el film avance o progrese por si solo en su trama (y cuando lo hace, tiene a la historia policial entrecruzándose), lo que hace que el interés del público se decante por la otra historia, la policial, que queda a mitad de film olvidada para centrar la atención de estos jóvenes…y es un problema, que se nota, y mucho, en el interés del espectador. Es como si hubiera dos films en uno, que no encajan en el tono: un thriller al estilo de Michael Mann, con otro que parece “Tengo ganas de ti”. Quiero suponer que esta decisión ha sido para vender un mayor potencial de público, pero desde luego, ha sido su principal lacra.

Otro problema es el salto interpretativo que hay: si en la historia policial los actores están inmaculados, no puedo decir lo mismo en lo que a la trama de El Niño se refiere. Algo que me llamó la atención en la rueda de prensa fue el proceso de casting de estos jóvenes: ninguno era actor. Esta decisión fue buscada para dar con la tonalidad del ambiente local, pero si en algunos casos puede funcionar (caso de Jesús Carrozas), en otros no, y en este caso…pues siendo sincero, no. Se nota a la legua que no son actores, y puedo decirlo tanto de Meriem Bechir, Said Chatiby y Jesús Castro. Cuesta creerse sus diálogos (aunque Jesús Castro se desenvuelve mejor), y aunque tengan sus momentos de lucidez (los tienen, no voy a mentir), se nota la falta de experiencia en este apartado, y mucho. Cosa que no puedo decir lo mismo de Jesús Carrozas, que es sin duda, el roba escenas de toda esta trama, y en la que el actor, aunque se mueva en un terreno similar al de su debut “7 Vírgenes”, consigue ser el contrapunto cómico perfecto, devorando a sus compañeros de reparto, incluso siendo el pilar fundamental de la química entre éste y Jesús Castro (pues éste, no cambia de cara en toda la película).

En cuestión técnica el film está a la altura de lo esperado ,sin duda, destacando un diseño de producción maravilloso, pues como bien nos contó Monzón, el film costó 6 millones de euros, aparentando bastante más ; una fotografía que retrata los distintos parajes del film de forma estupenda ; una música de Roque Baños muy acertada (atención al tema final); un montaje soberbio que impide que el film sea aburrido aún cuando está a punto de hacerlo ; y un ritmo que, a pesar de los excesivos e innecesarios 130 minutos, se mantiene a flote, aún con problemas de interés en su trama.

Dicho así (y termino ya), “El Niño” tiene dos películas: una marcada por el género del thriller y en la que Monzón se siente mucho mas cómodo; y otra en la que parece que la productora ha intentado ejercer mano con tal de vender la película al público joven amante de “Física y Química”, ”El internado” o “El príncipe”. Una lástima que eso mismo (y su duración) impida que la última película de su director sea ejemplar. A pesar de ello, resulta un film distraído, bien hecho, y con ecos del buen thriller. No lamentareis su visionado…pero tampoco lo recordaréis.

Nota El Blog de Cine Español: 6.

Manu Monteagudo

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