Fernado Ramallo (Madrid, 1980) conserva intacta la expresión de aquél adolescente que encontró por casualidad el éxito con sólo 16 años, cuando se coló en el casting que le dio el acceso al papel del huérfano Tristán en La buena vida, de David Trueba. Tras esa presentación encadenó trabajos con directores de la talla de Emilio Martínez-Lázaro, cuya colaboración le brindó una nominación a los Premios Goyas por Carreteras secundarias; Daniel Monzón –El corazón del guerrero-; y el que sin duda es su papel más recordado: Dani, el joven que descubre su sexualidad en Krampack (Cesc Gay).

Más de una veintena de películas así como varios trabajos en televisión se suman a una notable carrera en teatro para un actor que no ha dejado de trabajar, pese a que quizá lo haya hecho menos de lo que se podía augurar en sus inicios.

ramallo

Hemos mantenido una interesante conversación con él sobre la difícil situación de los actores, así como su presentación este año del thriller Cuervos, de Raúl Romera Morillas. Os dejamos con sus palabras:

-Fernando, recientemente has comentado en las redes sociales lo difícil que es el mero acceso a las pruebas para determinados actores, como en tu caso de gran experiencia, ¿a qué crees que es debido?

Las cadenas de televisión producen las películas y ellas deciden el tipo de actor que quieren. Ellos crean a sus actores de televisión y luego sólo los quieren a ellos. Por lo tanto, actualmente si no haces televisión es muy difícil hacer cine e incluso teatro. Buscan caras reconocibles que ellos mismos han creado.

-¿Crees que muchos actores se prestan a aceptar condiciones pésimas dada la situación de crisis en nuestro cine?

Sí. La crisis afecta a todos. Han bajado muchísimo los cachés. Antes podías vivir con una serie de prota un año y medio o dos y ahora no te llega para 4 meses. Evidentemente no te hablo de los tops, sino de los actores como yo, que más o menos tenemos un nombre y somos conocidos. La crisis se ha cebado con nosotros.

-¿Tienes la sensación de que siempre están los mismos actores?

Es por lo de la televisión… En teatro es muy llamativo. Quieren caras conocidas de TV y no se dan cuenta de que es un público totalmente diferente, por ello se encuentran con que llenan la primera semana y luego no va tanta gente, o directamente están los teatros vacíos o . El consumidor de teatro conoce a los actores de teatro y sabe que se requiere unas características especiales; saber hacer de todo.

-Realmente es muy cierto lo que comentas. Ahora parece que cualquiera puede hacer teatro, incluso personajes que no son actores…

Sí, gente que jamás se ha subido a las tablas… Recuerdo que cuando yo empecé en el cine me ofrecieron mucho teatro y siempre lo rechacé por no sentirme totalmente preparado y por respeto. Lanzarse al teatro sin prepararse demuestra mucha ignorancia del medio.

-¿Hay demasiados actores?

Muchísimos. Pero es cierto que somos muchos los que llevamos una carrera detrás a los que ni siquiera nos dejan participar en las pruebas. La gente que prepara esas pruebas no te permite acceder… Esto es algo que no ocurre por ejemplo en Estados Unidos, donde los equipos de casting buscan el mayor número de participantes y opciones, porque ese es su trabajo. A mí se me deniega sistemáticamente hacer las pruebas. Me da igual que luego la cadena diga “Ramallo no”, pero quiero tener acceso y no puedo. El problema está en la persona que prepara las pruebas, a la que no te puedes saltar porque luego trae problemas y es un círculo vicioso.
Quiero lanzar esta protesta y que la gente sepa que esto pasa, porque como yo hay muchos.

550828_10151158842727695_1593752768_n-Se suele decir que dentro de nuestra industria el amiguismo es importante y hay que saber moverse, ¿crees que es así?

Sí. Quizá a mí me haya interesado más actuar, aprender y ejercer mi oficio que relacionarme. Sé que es un fallo pero cuando llevas años y ves que no sirve de nada pierdes la energía para relacionarte, ir a los eventos, etc.

-¿Qué nos puedes adelantar de tu personaje en “Cuervos”?

Estoy muy contento con él. Se trata de una peli pequeña pero con grandes cosas, como una gran fotografía (la fotógrafa, Ana, es maravillosa). Es uno de los papeles más bonitos que me han ofrecido en toda mi carrera. No puedo saber cómo va a acabar la película, porque con tan poco presupuesto es un gran misterio, pero sé que mi trabajo está bien hecho y estoy muy contento.

-Recientemente entrevistamos a Cesc Gay (ver entrevista) y le propusimos una revisión de Krampack con sus mismos actores 15 años después, ¿qué te parece la idea?

A mí me encantaría. Krampack me quitó el sambenito del “chico de La buena vida”, que me duró años aunque hiciera más cosas. Entonces pasé a ser “el chico de Krampack”, y hoy en día me siguen reconociendo por esa peli.

-¿Cuál es tu recuerdo del rodaje?

Pues lo pasé bien, pero estaba siempre preocupado por demostrar a todos que podía hacer ese papel y que valía. Lo bueno de Cesc es que siempre le quitaba importancia e intensidad y lo llevaba todo muy al juego, algo que me ayudó mucho.

-Hay bastante mitología respecto a esa película. Se dice que tú y Jordi Vilches no os tragábais…

Jajajaja. Al principio nos costó entendernos. Jordi tenía un método totalmente distinto al mío. Yo soy muy estricto con la preparación, con los textos. Si puedo me preparo meses antes. Jordi nunca había hecho cine, él venía del mundo del circo y era un método totalmente diferente. Pero a mí todo lo que él ha hecho después me ha interesado mucho. Él es una persona interesante, que me llama la atención y de quien sigo sus proyectos. Me encantaría hacer lo que él está haciendo ahora, el montarse sus monólogos y sus cosas… Yo lo intento pero me falta esa fuerza para seguir, generar y crear cosas. Eso lo admiro mucho de él.

-¿Sigues el cine español actual?

Sí, aunque no es que vaya muchísimo al cine. Sé cómo va más o menos y por ejemplo me alegro mucho por Emilio Martínez-Lázaro y el éxito de Ocho apellidos vascos.

-¿Qué te pareció la película?

A mí me hizo reír en varios momentos mucho. Lo bueno es que nadie imaginaba que esto iba a suceder; ni el director, ni los actores ni la productora…Es sorprendente que pase esto con el cine español; ¿por qué con esta película y no con otra? No lo sé… Esto no es Estados Unidos y aquí no hay una fórmula. La gente que ve cine español es muy extraña jajaja.

-¿Con qué director te gustaría trabajar?

Me encantaría repetir con David Trueba, y sé que esto va a pasar -espero que entes de que seamos ancianos-.

-¿Qué te pareció ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’?

Me gustó mucho. Sobre todo creo que David va por un camino cada vez más optimista y conciliador. Cuando ves la película te dan ganas de amar a todo el mundo, es un soplo de aire fresco. Creo que David se rige cada vez más por esas cosas universales, bonitas, y positivas.

-¿Qué proyectos tienes?

Lo primero es estrenar Cuervos, y estoy en conversaciones con Lucía Etxebarría para estrenar una obra de teatro.

 

Óscar TAEntrevistasCuervos,Fernando Ramallo
Fernado Ramallo (Madrid, 1980) conserva intacta la expresión de aquél adolescente que encontró por casualidad el éxito con sólo 16 años, cuando se coló en el casting que le dio el acceso al papel del huérfano Tristán en La buena vida, de David Trueba. Tras esa presentación encadenó trabajos con directores...