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Ártico, la cuarta película del director y productor salmantino Gabriel Velázquez, ha sido seleccionada para la Berlinale 2014, donde competirá por el “Oso de cristal” en la sección Generation, especializada en la juventud.

Ártico supone tras Amateurs e Iceberg el final de un ciclo en la que Gabriel Velázquez indaga sobre uno de los grandes dilemas de la vida: “Familia versus soledad”.

Nos alegramos por esta meritoria presencia en el prestigioso festival de Berlín, donde en el último año sólo accedieron dos producciones españolas en distintas secciones: La Plaga (Neus Ballús) y Ayer no termina nunca (Isabel Coixet).

Os dejamos con la sinopsis que nos facilita Pirámide Films:

Los protagonistas de “Ártico” son dos jóvenes “quinquis” de 20 años que cada día salen despreocupadamente a la calle para buscarse la vida con lo que les salga. Pero además de sus cotidianos robos y trapicheos, algo les revuelve en su interior. Cada uno desea lo que no tiene. Simón quiere ser libre. Está harto de vivir rodeado de su gran familia de feriantes, incluyendo a su mujer y a su hijo. Jota no quiere seguir estando solo y lo único que desea es hacer su nido y tener su propia familia, por encima de lo que sea. Mientras tanto, cada día que se juntan, se sienten unos “Robin Hood” y piensan que no tienen nada que perder. Son chavales de la vida real, cuya vida apenas difiere de la ficción, tan solo son ellos mismos moviéndose entre los arrabales y el campo, en las afueras de una pequeña ciudad.

Esta película parte de la admiración del director por el cine “quinqui” de los años ochenta, cuando en España empezó a trascender la delincuencia juvenil y se convirtió en un gran problema social, además de crear un estilo cinematográfico. Es un homenaje a las películas de Carlos Saura, Eloy de la Iglesia o Juan Antonio de la Loma, entre otros. Y por supuesto, a Pirri, su personaje favorito. Pero Ártico contrasta formalmente con esas películas que tanto “enganchaban”. Está construida artesanalmente a base de belleza y de sencillez narrativa, con un sello muy personal. En algunos momentos parece un “bodegón de cine negro”.

Además, esta película es una ofrenda a las raíces del director, Salamanca. Ahí van sus paisajes, sus personajes y su música; desde la más punk hasta la más ancestral.
La presencia de Ártico en Berlín es un gran impulso para la distribución internacional de la película por medio de la Agencia Freak, así como para la difusión del cine español más actual. En España, Pirámide Films, que confió en el proyecto antes de ser rodado, estrenará el largometraje a lo largo de la primavera del 2014. La producción corre a cargo del propio Gabriel Velázquez y cuenta con el apoyo en la financiación de la Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Salamanca, Diputación de Salamanca y Caja España-Duero.

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