Película ESO

Este fin de semana se estrena en las salas de nuestro país el film de terror adolescente “ESO (Entidad Sobrenatural Oculta)”. Con un título, para mí, bastante desafortunado, ya que pretende utilizar, también, las siglas de Enseñanza Secundaria Obligatoria. En este caso el título más que sumar, resta, en este teórico ensamblaje, estudiantil, sobrenatural y terrorífico, chirría.

Si el excepcional escritor checo Milan Kundera afirma que en la novela el título es como su patria, E.S.O no acaba de definir claramente su apuesta.

E.S.O. dirigida por el veterano Santiago Lapeira (también guionista de varios films), que ya se acercó al terror en su primer film “El invernadero”, voló más alto, en el siguiente de 1983 “Asalto al Banco Central”, donde destacaban José Sacristán e Isabel Mestres.
En el caso que nos ocupa el resultado es lento, previsible y la dirección de Lapeira parece rutinaria, de encargo.

Los actores adolescentes, salvo alguna excepción, no dan la talla y los adultos no tienen aportaciones de guión que les permita el lucimiento. Todo es poco creíble, previsible y esto en el género es un lastre difícil de sobrellevar.

La historia no presenta ninguna novedad, se ha usado frecuentemente en múltiples ocasiones. A un grupo de estudiantes adolescentes se les une una nueva compañera a la que le atraen los temas sobrenaturales. Preparan un trabajo escolar, con motivo del 50 aniversario del centro, y descubren secretos que ocurrieron allí varias décadas antes, en la guerra civil, hasta que deciden entrar en acción para descubrir todo lo que se oculta. La acción en todo momento es lenta, tópica y previsible y salvo en el tramo final, carente de ritmo. El terror no acaba de arrancar, los fantasmas tampoco. El recurso de la cámara en mano o los planos densos, tampoco aportan gran cosa, no sorprenden.
Un acierto, el metraje: 84 minutos

Artículo: José López Pérez